ENERGÍAS RENOVABLES PARA NO TENER MÁS CHERNOBYL

chernobyl

La energía nuclear, como las renovables, es capaz de producir electricidad sin emisiones de C02, con lo que puede contribuir a frenar el calentamiento global. Es más, la energía nuclear hace su trabajo de forma muy consistente, ya que su producción no está sujeta al comportamiento del sol o del viento, como ocurre con las renovables. Sin embargo, hoy sólo un puñado de países en el mundo siguen construyendo centrales nucleares, fundamentalmente China y Rusia. El resto del mundo ha decidido ya caminar hacia otro modelo. Incluso Francia, el más nuclear de los países, tiene planeado reducir considerablemente su capacidad nuclear. Habida cuenta de las ventajas que ofrece la energía nuclear, ¿no es esta una decisión con pocas luces?, ¿no sería más conveniente seguir usando energía nuclear, al menos para complementar a la energía fotovoltaica o a la eólica en zonas muy pobladas con grandes consumos de energía? La respuesta es no. En este artículo enfrentamos ambas modalidades de energía para que entiendas que, aunque comparte algunas características con las energías renovables, la energía nuclear está muy lejos de ser tan verde como la presentan sus partidarios.

Eficiencia energética

El de la eficiencia es uno de los argumentos más utilizados por aquellos que defienden la energía nuclear como un modelo viable. Por un lado, aducen, la energía nuclear necesita mucho menos espacio para producir gran cantidad de energía que otras fuentes, como las renovables. Por otro, la energía nuclear produce más cantidad y más tiempo.

La energía nuclear está muy lejos de ser renovable Clic para tuitear

Es cierto, generalmente la energía nuclear requiere de menos espacio que las renovables para generar un gran volumen de energía pero las cifras que suelen arrojar quienes defienden esta tesis pueden llevar fácilmente a confusión.  Pongamos un ejemplo: según cita el Departamento de Energía del gobierno de Estados Unidos, una instalación de energía eólica requiere 360 veces más espacio que una nuclear para generar 1000Mw de electricidad. La cifra es llamativa, no hay duda, pero olvida un hecho fundamental, y es que las instalaciones eólicas –y las de otras renovables como la fotovoltaica- no monopolizan el espacio. Un parque de turbinas eólicas suele ocupar terrenos de tierra marginal que, pese a ello, no dejan de estar disponibles para otros usos, como el pastoreo, dado que las turbinas en sí ocupan poco espacio (en torno al 2% de la superficie real). Si hablamos de producción solar con placas solares, por ejemplo, la “ocupación” de espacio es prácticamente imperceptible, en especial si se considera el autoconsumo residencial o industrial. Y es que la mayoría de las instalaciones de placas solares ocupan espacios de cubierta en edificios y naves industriales, no solo no restando espacio, sino convirtiendo de hecho estos espacios improductivos en verdaderos centros de producción eléctrica. 

turbinas eólicas

Otro gran argumento de los partidarios de la energía nuclear es su capacidad de producción. Una central nuclear produce energía en torno al 90% del tiempo que está en funcionamiento. Las renovables, por el contrario, son intermitentes por naturaleza, y es que el sol no siempre brilla ni el viento siempre sopla.

Al igual que antes, este argumento ignora varias cuestiones fundamentales. La primera son los impresionantes avances que están teniendo lugar en materia de sistemas de almacenamiento en baterías, cada vez más asequibles, más eficientes y con mayor capacidad de almacenamiento. La tecnología de baterías de litio o de hidrógeno son buena prueba de ello. La segunda cuestión tiene que ver con el “taller de reparaciones”. Las instalaciones de energías renovables son muy resilientes y, de haber algún problema, suele poder resolverse en cuestión de horas o días sin un coste desorbitado. Por el contrario, el más mínimo incidente en un una central nuclear cancela su funcionamiento durante semanas o meses y obliga a importantes y costosos protocolos de seguridad. En casos extremos, como tras los trágicos acontecimientos de 2011 en Fukshima, la vuelta a la realidad puede tardar años.

Las centrales nucleares japonesas proporcionaban en torno al 30% de la energía del país antes de Fukushima. El accidente obligó al gobierno nipón a cerrar todos los reactores del país. Ocho años después del desastre, apenas se ha restablecido el funcionamiento de 10 centrales de las 37 que operaban en el país.

Cambio Energético

Las energías renovables sí son renovables. La nuclear, no.

La energía nuclear está lejos de ser renovable. Según National Geographic, el combustible de uranio fácilmente disponible no durará mucho más allá de 50 años. Es cierto, la basura nuclear puede reciclarse y reprocesarse (algunas fuentes hablan de hasta en un 90%) y, de hecho, se sigue avanzando en el diseño de centrales que podrían operar exclusivamente con combustible nuclear usado (una mezcla de uranio enriquecido y plutonio denominado MOX). En cualquier caso, este tipo de medidas podrá, como mucho, alargar el suministro unas décadas más.

Costes y tiempo

Uno de los grandes problemas de la energía nuclear es la etiqueta del precio, y es que construir reactores gigantescos de increíble complejidad y mantenerlos a salvo sale muy, muy caro, no digamos si se tienen en cuenta los costes asociados con el tratamiento de los residuos o el desmantelamiento de la central una vez acabada su vida útil. Con esto en mente, es fácil entender por qué poner en pleno funcionamiento una central nuclear es un proceso que, en ocasiones, se cuenta en décadas. Décadas que, por cierto, suponen un ingente gasto de energía y de generación de emisiones a consecuencia del proceso de construcción en sí.

Una central fotovoltaica o eólica –no digamos si hablamos a nivel doméstico- es un juego de niños en comparación. ¿A alguien le sigue pareciendo extraño que los precios de las renovables lleven años cayendo en picado?

La energía solar respeta el medio ambiente. La energía nuclear no.

Es cierto, la energía nuclear no genera emisiones contaminantes de CO2. El calor procedente de la fisión nuclear (es decir, la separación de átomos de uranio) se utiliza para crear vapor que, a su vez, se usa para mover una turbina generadora de electricidad. Puede decirse con justicia, entonces, que la energía nuclear evita cada año la emisión al aire de miles de toneladas de sustancias nocivas. Ahora bien, que la energía nuclear no genere emisiones de efecto invernadero está muy lejos de significar que no contamine o que no sea perjudicial para el medio ambiente. La basura radioactiva es el mejor ejemplo.

cementerio nuclear

Los partidarios de la energía nuclear argumentan que los depósitos de hormigón y acero donde se almacenan los residuos nucleares son virtualmente impenetrables y no suponen a día de hoy ningún problema tecnológico. Esta afirmación no es cierta. Prueba de ello es que toda la basura radioactiva de alto nivel existente se almacena hoy en día en depósitos temporales, sin que exista aún ningún repositorio permanente en funcionamiento en todo el mundo. La consecuencia es un enorme problema social para generaciones venideras, que tendrán arreglárselas para gestionar y aislar cantidades ingentes de basura altamente contaminante durantes miles de años.

Con la cuestión insalvable del almacenamiento de residuos coexisten otros dos problemas que sólo podemos mencionar de pasada aquí. De un lado, el peligro que supone la minería de uranio para la salubridad de las aguas superficiales y subterráneas, el suelo, el aire y la biota. De otro, la enorme cantidad de agua de refrigeración que demandan las centrales nucleares y que pueden causar problemas en periodos de sequía, cada vez más frecuentes en nuestro país.

En un país como España, rico en recursos renovables, la generalización de las energías limpias pueden librarnos de tener que elegir entre dos malas opciones: generar emisiones de gases de efecto invernadero (con combustibles fósiles) o generar residuos que, aunque controlados, suponen daño medioambiental y una pesada hipoteca radiactiva para futuras generaciones.

energías renovables

No se trata solo de nosotros

Para un buen número de países en vías de desarrollo, donde escasean los generadores y las líneas de suministro eléctrico no son habituales, las energías renovables son muy competitivas, puesto que suponen nuevas y prometedoras posibilidades de mejora de la calidad de vida. Para una familia o una pequeña comunidad remota, contar, por ejemplo, con una pequeña instalación de paneles solares, puede ser la diferencia entre tener el acceso a agua potable y luz, y no tenerlo.  No todo ocurre en Europa y América.

Probablemente, las energías renovables nunca saldrán en Chernobyl HBO

Suele decirse que todas las fuentes de energía del futuro se enfrentan a un triple dilema: emisiones de C02, continuidad del suministro y coste. Tragedias como las ocurridas en Chernobyl –de vuelta a la actualidad gracias a la exitosa serie de HBO- o más recientemente en Fukushima nos informan, sin embargo, de un dilema más que, por increíble que parezca, suele no estar tan presente en el debate internacional: la propia supervivencia de nuestra especie.

nuclear

Los partidarios de la energía nuclear suelen sacar a colación accidentes con miles de víctimas como los ocurridos en la central hidroeléctrica de Zhumadian (China, 1975) o la planta de pesticidas de Bhopal (India, 1984) para demostrar que los eventos apocalípticos no son patrimonio exclusivo de la energía nuclear. Pero el argumento del “y tú también” difícilmente sirve para despejar las dudas sobre la seguridad de la energía nuclear. Además, al contrario de lo que ocurre con otros hechos trágicos, las consecuencias de Chernobyl o Fukushima permanecerán durante miles de años afectando –por más que las cifras oficiales intenten maquillarlo- la salud pública. Simplemente, nosotros pasaremos pero Pripiat seguirá siendo una ciudad en pausa. La radiación, su única dueña. El enorme sarcófago sobre la central, nuestra herencia para futuras generaciones. La proliferación de materiales radiactivos, un atractivo para aquellos que quieren convertirlos en armas.

En realidad, es bastante simple: la energía nuclear es demasiado arriesgada y demasiado complicada como para ser el centro de nuestro modelo energético. En lugar de ella, apostemos por una diversidad de fuentes renovables y sistemas de almacenamiento que suplan las necesidades sin riesgos absurdos creados por nosotros mismos. Es una tarea difícil. Es una tarea cara también. Pero es posible.

En Cambio Energético somos especialistas en energías renovables. Si estás pensando en instalar placas solares, un dispositivo de biomasa o una instalación eólica en casa, puedes contactar con nosotros a través de nuestra web o en el 927 500 162. Te asesoraremos en todo lo que necesites saber sobre tu proyecto y te haremos llegar un presupuesto sin compromiso. 

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