Comunidades energéticas

Tipos de Comunidades energéticas: cuál elegir

La transición energética ya no es solo una cuestión de grandes empresas o gobiernos. Cada vez más ciudadanos, pymes y administraciones locales están participando activamente en la generación y gestión de su propia energía. En este contexto, las comunidades energéticas, y los tipos de comunidades energéticas, que existen se han convertido en una de las fórmulas más relevantes para democratizar el acceso a la energía, reducir costes y avanzar hacia un modelo más sostenible.

En Cambio Energético somos especialistas en ahorro y eficiencia energética, y queremos compartir contigo nuestra experiencia para que cuentes con información necesaria para tomar tus decisiones energéticas. En este artículo te hablamos sobre los tipos de comunidades energéticas, pero si tienes alguna otra duda sobre cómo producir tu propia energía limpia y renovable, contacta con nosotros:

¿Qué son las comunidades energéticas?

Una comunidad energética es una entidad jurídica formada por personas físicas, pymes o entidades locales que se unen para producir, consumir, almacenar o gestionar energía de forma conjunta. Su principal característica es que el objetivo no es maximizar el beneficio económico, sino generar ventajas ambientales, sociales y económicas para sus miembros o el entorno local.

Este modelo fomenta la participación activa de la ciudadanía en el sistema energético, promueve el uso de energías renovables y contribuye a reducir la dependencia de los grandes operadores tradicionales.

En la práctica, muchas comunidades energéticas se articulan en torno a instalaciones de autoconsumo colectivo, especialmente fotovoltaico, aunque su alcance puede ser mucho más amplio dependiendo del tipo de figura jurídica adoptada.

Instalación de paneles solares en una cubierta plana de una comunidad de vecinos

Tipos de comunidades energéticas

Los principales tipos de comunidades energéticas son:

Las Comunidades de Energías Renovables (CER) están centradas exclusivamente en la producción y gestión de energía procedente de fuentes renovables, como la solar, eólica o biomasa.

 

Su regulación proviene principalmente de la Directiva (UE) 2018/2001 (RED II). Se caracterizan por:

 

  • – Participación abierta y voluntaria.
  • – Control efectivo por parte de socios situados en proximidad a los proyectos.
  • – Prioridad en los beneficios ambientales, sociales o económicos frente al lucro.

Una CER puede dedicarse a generar energía renovable, almacenarla, compartirla mediante autoconsumo colectivo o vender excedentes. Es el modelo más habitual cuando el objetivo principal es instalar placas solares para consumo compartido en un barrio, polígono industrial o municipio.

 

Se trata de una opción especialmente adecuada cuando el foco está en la sostenibilidad y la generación local de energía limpia.

La Comunidad Ciudadana de Energía (CCE) es una figura más amplia. Está regulada por la Directiva (UE) 2019/944 sobre el mercado interior de la electricidad.

 

A diferencia de la CER, no se limita exclusivamente a energías renovables. Puede operar en generación, distribución, suministro, consumo, agregación o almacenamiento de energía eléctrica, incluso participando en mercados energéticos.

 

Sus características principales son:

 

  • – Participación abierta y voluntaria.
  • – Enfoque en beneficios sociales y económicos para la comunidad.
  • – Mayor amplitud de actividades dentro del sistema energético.

Este modelo resulta interesante para proyectos más ambiciosos que buscan intervenir en varias fases de la cadena de valor energética, no solo en la generación renovable.

Las Comunidades Energéticas Locales (CEL) suelen identificarse como iniciativas impulsadas principalmente en el ámbito municipal o territorial concreto.

 

Aunque el término no siempre responde a una categoría jurídica independiente, se utiliza para describir proyectos energéticos comunitarios vinculados a un municipio o zona específica, donde la proximidad geográfica y el desarrollo local son elementos clave.

 

En muchos casos, una CEL puede adoptar formalmente la estructura de una CER o CCE, pero con un enfoque claramente local y promovido por ayuntamientos o entidades municipales.

 

Sus objetivos suelen incluir:

 

  • – Reducción de la factura energética de vecinos.
  • – Lucha contra la pobreza energética.
  • – Impulso de la economía local.
  • – Fomento de la participación ciudadana.

Las CEL tienen un fuerte componente social y territorial, lo que las convierte en una herramienta estratégica para el desarrollo local sostenible.

Además de las anteriores, existen otras fórmulas que pueden integrarse dentro del concepto amplio de comunidades energéticas:

 

  • – Cooperativas energéticas: modelos tradicionales de economía social adaptados al sector energético.
  • – Agrupaciones de autoconsumo colectivo: comunidades que comparten energía generada en una instalación común.
  • – Asociaciones o sociedades limitadas con fines energéticos comunitarios.

La elección dependerá del alcance del proyecto, del número de participantes y del marco jurídico más adecuado.

Ahorro de una comunidad de vecinos con autoconsumo fotovoltaico

¿Cuál es la más conveniente?

No existe una única respuesta válida. La elección depende de los objetivos estratégicos del proyecto y del perfil de los participantes.

Si el objetivo principal es reducir la factura eléctrica mediante autoconsumo colectivo, una Comunidad de Energías Renovables (CER) suele ser la opción más directa y sencilla, especialmente cuando el proyecto se centra en energía solar fotovoltaica.

Es una estructura clara, alineada con renovables y relativamente accesible en términos administrativos.

Cuando el enfoque principal es impulsar la transición energética y reducir la huella de carbono, la CER también encaja perfectamente, ya que su esencia está vinculada exclusivamente a energías limpias.

Este modelo refuerza el compromiso ambiental del proyecto y facilita el acceso a determinadas ayudas públicas.

Si el proyecto pretende intervenir en más fases del sistema energético como comercialización o agregación, la Comunidad Ciudadana de Energía (CCE) ofrece mayor flexibilidad operativa.

Es una estructura más compleja, pero también más versátil.

Cuando el objetivo es dinamizar un municipio, combatir la pobreza energética o reforzar la cohesión social, el enfoque de Comunidad Energética Local (CEL) puede ser el más adecuado.

En estos casos, la dimensión territorial y la implicación del ayuntamiento resultan determinantes.

En proyectos pequeños o pilotos iniciales, puede ser conveniente optar por fórmulas más sencillas como agrupaciones de autoconsumo colectivo antes de evolucionar hacia estructuras más complejas.

Normativa aplicable

El marco normativo de las comunidades energéticas se basa principalmente en directivas europeas y su transposición al derecho español.

Directiva (UE) 2018/2001 (RED II): Regula las Comunidades de Energías Renovables y promueve el uso de energías limpias en la Unión Europea.

Directiva (UE) 2019/944: Establece el marco para las Comunidades Ciudadanas de Energía dentro del mercado interior de la electricidad.

Normativa española: En España, la regulación se ha ido incorporando mediante diferentes reales decretos y modificaciones legislativas relacionadas con el autoconsumo, la transición energética y el mercado eléctrico.

Además, muchas comunidades autónomas y ayuntamientos han desarrollado programas de ayudas y subvenciones para impulsar este tipo de iniciativas.

Es fundamental analizar el marco jurídico vigente antes de constituir una comunidad energética, especialmente en lo relativo a la forma jurídica, reparto de energía y requisitos administrativos.

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    Conclusión

    Las comunidades energéticas representan un cambio profundo en la forma en que producimos y gestionamos la energía. Permiten a ciudadanos, empresas y administraciones asumir un papel activo en la transición energética, reducir costes y generar impacto positivo en su entorno.

    La elección entre CER, CCE o un modelo de Comunidad Energética Local dependerá de los objetivos del proyecto, su alcance y el nivel de ambición.

    Lo que está claro es que este modelo seguirá creciendo en los próximos años, impulsado por la necesidad de sostenibilidad, eficiencia y participación ciudadana en el sistema energético.

    Si quieres dar el paso a las energías renovables a través de una comunidad energética, te invitamos a que contactes con nosotros. Cuando contratas tu instalación con Cambio Energético, además de asesorarte en todo lo que necesites conocer, te acompañamos en todo el proceso: desde el estudio previo, el diseño y la instalación, hasta la legalización y el asesoramiento sobre las ayudas disponibles. Pídenos un presupuesto sin ningún tipo de compromiso por tu parte. Estaremos encantados de atenderte.

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