Sobretensiones eléctricas

Sobretensiones eléctricas: qué son y cómo afectan a tus instalaciones

Las sobretensiones son una de las principales causas de averías eléctricas en viviendas, comercios e instalaciones industriales. Aunque muchas veces pasan desapercibidas, pueden provocar daños graves en equipos eléctricos y electrónicos, reducir su vida útil e incluso comprometer la seguridad de la instalación. En Cambio Energético, sabemos lo importante que es anticiparse a estos riesgos.

Comprender qué es una sobretensión, cuáles son sus tipos y cómo protegerse adecuadamente es fundamental para evitar costes innecesarios y garantizar el correcto funcionamiento de cualquier sistema eléctrico.

Y, si tienes alguna otra duda sobre cómo producir tu propia energía limpia y renovable, contacta con nosotros.

Qué es una sobretensión eléctrica

Una sobretensión es un aumento de la tensión eléctrica por encima de los valores normales para los que está diseñada una instalación. En España, la tensión nominal en viviendas es de 230 V, por lo que cualquier incremento significativo y no controlado puede afectar negativamente a los equipos conectados, especialmente en sistemas con autoconsumo fotovoltaico.

Estas subidas de tensión pueden producirse por múltiples causas, como descargas atmosféricas, maniobras en la red de distribución, fallos en el neutro, desequilibrios entre fases o el encendido y apagado de grandes cargas eléctricas.

Protecciones sobretensión cuadro eléctrico

Sobretensiones permanentes y transitorias

Las sobretensiones se clasifican principalmente en dos tipos según su duración y origen: permanentes y transitorias. Entender esta diferencia es clave para aplicar la protección adecuada. Las sobretensiones transitorias y permanentes se comportan de forma distinta:

Las sobretensiones transitorias son picos de tensión muy breves, con duraciones que van desde microsegundos hasta milisegundos. Suelen estar provocadas por descargas de rayos, conmutaciones en la red eléctrica o fenómenos electrostáticos. Aunque su duración es corta, su intensidad puede ser muy elevada y causar daños inmediatos.

Las sobretensiones permanentes se mantienen durante un periodo más largo y suelen estar relacionadas con fallos en el suministro eléctrico, como la rotura del neutro o desequilibrios de tensión. Estas son especialmente peligrosas porque someten a los equipos a una tensión superior de forma continua.

Cómo afectan las sobretensiones a los equipos eléctricos

Las sobretensiones pueden provocar diferentes tipos de daños en una instalación:

  • Averías en electrodomésticos y dispositivos electrónicos
  • Fallos en placas electrónicas y circuitos internos
  • Reducción de la vida útil de los equipos
  • Pérdida de datos en sistemas informáticos
  • Interrupciones en procesos productivos

En muchos casos, los daños no son inmediatos. Una sobretensión puede deteriorar progresivamente los componentes internos, provocando fallos semanas o meses después.

Sobretensiones eléctricas trabajos en la red

Qué es la protección contra sobretensiones

La protección contra sobretensiones engloba el conjunto de medidas y dispositivos destinados a evitar que una subida anormal de tensión dañe los equipos eléctricos y electrónicos de una instalación. Estas subidas pueden ser breves e intensas (como las provocadas por un rayo o maniobras en la red) o mantenerse durante más tiempo (por fallos en el suministro). En ambos casos, el riesgo es el mismo: averías, pérdida de datos, degradación progresiva de aparatos y, en situaciones extremas, daños graves en la instalación.

El objetivo principal de este tipo de protección es desviar o limitar el exceso de tensión para que no llegue a los receptores. Dependiendo del tipo de sobretensión, el sistema puede actuar derivando energía a tierra o desconectando la instalación cuando se detecta un valor peligroso, algo especialmente relevante para proteger equipos sensibles como inversores, baterías o sistemas de monitorización.

Normalmente, estos protectores se instalan en el cuadro eléctrico, preferiblemente en la cabecera, ya que es el punto más eficaz para proteger toda la instalación. En edificios grandes o instalaciones con varios cuadros, también se colocan en subcuadros para reforzar la seguridad en zonas concretas o cerca de equipos especialmente sensibles.

Dispositivos principales

La protección contra sobretensiones se compone de distintos dispositivos, y lo más habitual es combinarlos según el tipo de riesgo y el entorno.

Estos dispositivos están diseñados para absorber picos de tensión de muy corta duración. Se conocen como SPD (Surge Protective Devices) y se clasifican por tipos según la intensidad del riesgo y el punto donde se instalan:

 

  • Tipo 1: se utiliza cuando existe riesgo alto de descarga directa o instalaciones con pararrayos. Está pensado para soportar grandes corrientes y se instala en la entrada principal.
  • Tipo 2: es el más frecuente en viviendas y negocios. Protege frente a sobretensiones generadas por rayos indirectos o maniobras en la red.
  • Tipo 3: es una protección complementaria, instalada cerca de equipos sensibles, como servidores, dispositivos médicos o electrónica delicada.

En estos protectores aparecen valores importantes:

 

  • kA: capacidad de descarga (cuánta energía puede soportar).
  • Up: nivel de protección, indica qué tensión máxima “deja pasar” hacia los equipos.
  • Uc: tensión máxima continua admitida, clave para que el dispositivo funcione bien sin disparos o deterioro.

A diferencia de las transitorias, las sobretensiones permanentes se mantienen durante más tiempo y suelen deberse a fallos de red, como una pérdida de neutro. En estos casos, no basta con limitar el pico: hay que cortar el suministro. Por eso, estos protectores actúan desconectando la instalación cuando detectan que la tensión supera un valor seguro.

 

La diferencia esencial es sencilla: el protector transitorio limita y desvía energía, mientras que el permanente detecta y desconecta para evitar daños continuados.

El término “limitador” se usa a menudo como sinónimo de SPD, porque su función es precisamente reducir el impacto de una subida de tensión y mantenerla dentro de valores tolerables. En algunos casos se utiliza como nombre genérico para el protector transitorio. Si decides tratarlo aparte, conviene explicar que “limitar” significa reducir la tensión a un nivel que no sea peligroso para los equipos, normalmente derivando parte de la energía hacia la toma de tierra.

El varistor (MOV) es uno de los componentes más usados dentro de muchos protectores transitorios. Su función es cambiar su resistencia de forma rápida cuando detecta una sobretensión, desviando el exceso de energía. El problema es que el varistor se va degradando con cada pico, por lo que con el tiempo pierde eficacia. Esto explica por qué es recomendable usar equipos con indicador de fin de vida o señal visual de estado.

 

Además del varistor, existen otros elementos como descargadores de gas (muy útiles en descargas de alta energía) o diodos TVS, que se emplean en protección más precisa para electrónica sensible.

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    Conclusión

    Las sobretensiones representan un riesgo real y frecuente en cualquier instalación eléctrica. Tanto las sobretensiones transitorias como las permanentes pueden provocar daños importantes si no se cuenta con la protección adecuada.

    Disponer de un protector de sobretensiones, un limitador de sobretensiones y una protección correctamente diseñada es fundamental para garantizar la seguridad, la continuidad del suministro y la durabilidad de los equipos eléctricos y electrónicos.

    Invertir en protección contra sobretensiones no es un gasto, sino una medida preventiva que aporta tranquilidad, seguridad y fiabilidad a largo plazo.

    Preguntas frecuentes

    Es un dispositivo que protege la instalación ante excesos de tensión. El transitorio limita picos breves (rayos, maniobras), y el permanente desconecta si la tensión se mantiene fuera de rango por fallos de red.

    Una sobretensión es un exceso de tensión anormal que puede dañar equipos. Una subida puntual suele ser un pico breve; puede ser una sobretensión transitoria, pero no siempre implica un fallo prolongado.

    Sí, en casos extremos pueden causar sobrecalentamiento, dañar aislamientos o provocar fallos en equipos y cables. Si hay conexiones defectuosas o mala protección, el riesgo aumenta, sobre todo en instalaciones antiguas.

    Si se instala en el cuadro eléctrico, protege la mayoría de circuitos de la vivienda. Para equipos muy sensibles, es recomendable añadir protección adicional tipo 3 o regletas específicas cerca del aparato.

    Se instala en el cuadro eléctrico, normalmente en la cabecera, cerca del interruptor general. En instalaciones grandes, también puede colocarse en subcuadros o cerca de cargas críticas para mejorar la protección.

    Depende del caso y de la normativa aplicable. En reformas importantes o si se modifica el cuadro, suele exigirse. Aunque no sea obligatorio, es muy recomendable para evitar daños y averías.

    Conviene revisarlo de forma periódica y tras tormentas o incidencias eléctricas. Muchos tienen indicador de estado. Si marca fallo o se ha degradado, debe sustituirse. La vida útil depende de los picos sufridos.

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