paneles bifaciales

Placas solares bifaciales: guía técnica para naves industriales y grandes instalaciones

En 2019, cuando publicamos por primera vez este artículo, la tecnología bifacial era todavía una rareza reservada a plantas solares experimentales. Siete años después, el panorama es radicalmente distinto: la inmensa mayoría de los paneles solares que se fabrican hoy incorporan células bifaciales de serie, y esta tecnología se ha convertido en el estándar de facto para instalaciones de gran superficie, desde huertos solares hasta cubiertas de naves industriales.

Pero que un panel sea bifacial no significa automáticamente que vaya a producir mucho más que uno convencional. La ganancia real depende de un conjunto de variables muy concretas —el tipo de suelo, la altura de montaje, la distancia entre módulos— que conviene entender antes de decidir si esta tecnología tiene sentido para tu proyecto. En esta guía repasamos cómo funciona la bifacialidad, qué factores determinan su rendimiento real y por qué encaja especialmente bien en instalaciones industriales y de gran superficie.

Y, si eres más de lo audiovisual, también te recomendamos ver nuestro vídeo:

Paneles solares bifaciales: el error que muchos cometen

¿Qué diferencia a las placas solares bifaciales de las convencionales?

Los paneles solares convencionales —los que se instalan habitualmente en tejados residenciales— son monofaciales: capturan la radiación solar únicamente por su cara superior, mientras la inferior permanece opaca y no aporta nada a la producción. Toda la luz que atraviesa los huecos entre células o que se refleja en el suelo bajo el panel se pierde sin más.

Un panel bifacial resuelve esa limitación incorporando células fotovoltaicas activas en ambas caras. La cara frontal sigue captando la radiación directa del sol, exactamente igual que en un módulo convencional, pero la cara posterior aprovecha además la radiación reflejada por el entorno: el suelo, una cubierta clara, la nieve o incluso otros paneles cercanos. El resultado es que el mismo panel, con la misma superficie, genera más energía sin necesidad de aumentar la potencia nominal de sus células.

Salvo por esa segunda cara activa, un panel bifacial es en todo lo demás muy similar a uno monofacial: puede incorporar la misma tecnología de célula —PERC, TOPCon, HJT…—, llevar marco o no llevarlo, y fabricarse en formato monocristalino o policristalino. Conviene tener claro que la bifacialidad no es, en sí misma, una mejora de la eficiencia del panel: el objetivo de esta tecnología no es aumentar el porcentaje de conversión de la célula, sino generar más electricidad total aprovechando una superficie —la cara trasera— que en un panel convencional simplemente no existe.

Capas de un panel solar con tecnología TOPCon

Si quieres profundizar en las tecnologías de célula que suelen combinarse con la bifacialidad, puedes consultar nuestro artículo sobre células solares fotovoltaicas.

Ganancia bifacial: cuánta energía extra se puede esperar realmente

El término que usa la industria para medir cuánta energía adicional aporta la cara trasera de un panel es la ganancia bifacial, y conviene manejarlo con cifras realistas en lugar de expectativas de folleto comercial. Según los informes técnicos del programa de sistemas fotovoltaicos de la Agencia Internacional de la Energía (IEA-PVPS), la ganancia energética de los módulos bifaciales se sitúa habitualmente entre el 2% y el 10% en instalaciones con estructura fija, con un máximo en torno al 15% cuando las condiciones de albedo son especialmente favorables. Cuando estos paneles se combinan con seguidores solares de un eje, esa ganancia puede llegar al 30-35% en los mejores escenarios, ya que el seguimiento del sol optimiza el ángulo de incidencia en ambas caras a la vez.

Estas cifras varían mucho según el proyecto, y ese es precisamente el motivo por el que la ganancia bifacial no debería tratarse como un porcentaje fijo, sino como el resultado de una ecuación con varias variables: el tipo de superficie sobre la que se instala, la altura de los módulos, la distancia entre filas y el grado de sombreado que proyecta la propia estructura. Repasamos cada una a continuación.

tecnología bifacial

Factores que determinan el rendimiento de un panel bifacial

En una instalación con kits solares convencionales, el tipo de suelo o la altura de montaje apenas influyen en la producción. Con paneles bifaciales, en cambio, estas variables pasan a ser determinantes, porque de ellas depende cuánta radiación reflejada logra aprovechar la cara trasera del módulo. En una instalación residencial pequeña esa diferencia puede ser modesta; en una planta industrial de varios cientos de kWp, una buena configuración de estas variables puede suponer una diferencia de producción muy relevante a lo largo de la vida útil de la instalación.

El albedo es el porcentaje de radiación solar que refleja una superficie, y es la variable individual con mayor impacto en el rendimiento de un panel bifacial. La Tierra en su conjunto refleja algo más de un 30% de la radiación que recibe, pero ese valor cambia enormemente según el tipo de suelo: una cubierta de grava clara o una lámina impermeabilizante blanca puede superar el 60% de albedo, mientras que una superficie oscura y rugosa —asfalto, tierra vegetal o gravilla oscura— puede quedarse por debajo del 20-25%. Cuanto mayor sea el albedo del entorno, más radiación reflejada recibe la cara trasera del panel y mayor es la ganancia bifacial.

La altura a la que se instalan los módulos también condiciona el rendimiento, por dos motivos. El primero es puramente geométrico: cuanto más elevado está el panel, más difusa es la sombra que proyecta sobre el suelo y mayor la superficie reflectante de la que se beneficia su cara trasera. El segundo tiene que ver con la temperatura: los paneles elevados reciben más ventilación, operan a menor temperatura y, como cualquier célula fotovoltaica, rinden mejor cuando no están sometidos a un calor excesivo.

Cuanto mayor es la separación entre filas de módulos, mayor es también la superficie de suelo reflectante que “ve” la cara trasera de cada panel, lo que se traduce en una ganancia bifacial más alta. Es una de las razones por las que esta tecnología encaja mejor en instalaciones de gran superficie —donde hay margen para optimizar el diseño de la estructura— que en tejados residenciales de dimensiones ajustadas.

La mayoría de las estructuras para placas solares, sean para paneles monofaciales o bifaciales, incorporan cableado, conectores y elementos de fijación en la parte posterior de los módulos. En un panel bifacial estos elementos no son un simple detalle, ya que bloquean parte de la superficie activa de la cara trasera y reducen la producción. Por eso los fabricantes llevan años rediseñando soportes específicos para minimizar el sombreado sobre la cara posterior, sobre todo en instalaciones sobre seguidores solares, donde el volumen de componentes es mayor.

La orientación e inclinación del panel también afectan a la ganancia bifacial, aunque de forma más matizada que en un panel monofacial. Mientras que en una instalación convencional el objetivo es maximizar la captación frontal —por eso en España se prioriza la orientación sur con una inclinación cercana a la latitud del lugar—, en una instalación bifacial hay que equilibrar ese criterio con la necesidad de que la cara trasera “vea” la mayor superficie reflectante posible. Es habitual, por ejemplo, que en plantas en suelo se reduzca ligeramente la inclinación óptima para maximizar la producción conjunta de ambas caras a lo largo del año.

Por qué la tecnología bifacial encaja especialmente bien en naves industriales

De todos los escenarios donde se puede instalar un panel bifacial, las cubiertas de naves industriales y las grandes superficies planas son, junto con las plantas en suelo, donde esta tecnología suele dar mejores resultados. Hay varias razones técnicas que lo explican:

Cubiertas de gran superficie con membranas reflectantes. Muchas naves industriales y logísticas cuentan con cubiertas planas o a un agua con láminas impermeabilizantes de PVC o TPO de color blanco o gris claro, precisamente porque reducen la carga térmica del edificio. Esa misma característica —pensada originalmente para el aislamiento— convierte estas cubiertas en superficies de alto albedo, ideales para maximizar la ganancia bifacial sin ninguna inversión adicional en el acondicionamiento del suelo.

Margen para optimizar la estructura. A diferencia de un tejado residencial, donde el espacio disponible condiciona por completo el diseño, una cubierta industrial de varios miles de metros cuadrados permite trabajar con estructuras elevadas y distancias entre filas pensadas para maximizar el rendimiento bifacial, en lugar de limitarse a encajar el máximo número de paneles en el espacio disponible.

Mayor densidad energética por metro cuadrado. En instalaciones donde la superficie de cubierta es limitada respecto al consumo del proceso productivo —algo habitual en naves industriales con alta demanda eléctrica—, obtener más energía por cada metro cuadrado instalado es una ventaja directa frente a un panel convencional de las mismas dimensiones.

Aparcamientos solares y estructuras elevadas. Los aparcamientos solares que muchas empresas instalan en sus polígonos industriales son, por diseño, el escenario perfecto para paneles bifaciales: van elevados sobre pilares, dejan la cara trasera completamente expuesta y suelen instalarse sobre pavimentos claros con un albedo razonable.

Compatibilidad con modelos sin inversión inicial. Para empresas que prefieren no destinar capital propio a la instalación, soluciones como el alquiler de cubierta o un contrato PPA permiten aprovechar el potencial de una cubierta industrial de gran superficie —y la tecnología bifacial que mejor rendimiento puede ofrecer sobre ella— sin asumir el desembolso inicial de la instalación.

Configuración vertical y sistemas este-oeste: la tendencia en cubiertas planas

En los últimos años ha ganado terreno una configuración específica para bifaciales en cubiertas industriales planas: los sistemas verticales o “este-oeste”, donde los paneles se instalan con una inclinación pronunciada y orientados hacia el este y el oeste en lugar de hacia el sur. Esta disposición reduce de forma significativa la carga de viento sobre la estructura, lo que permite utilizar sistemas de fijación más ligeros —muy útil en cubiertas con limitaciones de carga sobre la estructura del edificio— y, además, aplana la curva de producción a lo largo del día, generando más energía por la mañana y por la tarde en lugar de concentrarla al mediodía. Para naves industriales cuyo consumo eléctrico se reparte a lo largo de toda la jornada —turnos de mañana y tarde, por ejemplo—, este patrón de producción puede encajar mejor con la curva de consumo real que una instalación convencional orientada al sur.

Todo esto no significa que la tecnología bifacial sea la opción por defecto en cualquier proyecto industrial. En cubiertas muy oscuras, con poco margen para elevar la estructura o con superficies reducidas, la ganancia adicional puede ser tan modesta que no justifique las particularidades de diseño que exige esta tecnología. Por eso, antes de decidir, conviene que un instalador especializado analice las condiciones concretas de la cubierta o el terreno disponible.

Seguidores solares: la combinación de mayor rendimiento con bifacialidad

Igual que hace la naturaleza con los girasoles, un seguidor solar es una estructura metálica motorizada que orienta los paneles solares para que sigan la trayectoria del sol a lo largo del día, manteniéndolos siempre en el ángulo óptimo para captar la máxima radiación. Consta, básicamente, de una estructura que sostiene los módulos, un motor, un sistema de apoyo y una base de anclaje al suelo.

Cuando se combina con paneles bifaciales, un seguidor solar no solo optimiza la captación de la cara frontal, sino que también mejora el ángulo con el que la cara trasera recibe la radiación reflejada a lo largo del día, lo que explica por qué esta combinación es la que ofrece la mejor relación entre coste y producción en la mayoría de las plantas fotovoltaicas de gran escala actuales. Aunque los seguidores solares son más habituales en grandes plantas en suelo, también resultan útiles en instalaciones para viviendas aisladas, bombeo solar o proyectos de autoconsumo industrial con superficie de terreno disponible.

seguidor solar

Ventajas e inconvenientes de los paneles solares bifaciales

Ventajas

Mayor producción por metro cuadrado, sin necesidad de aumentar la superficie instalada.

Mejor comportamiento en superficies reflectantes: cubiertas industriales claras, gravas, hormigón o nieve maximizan su rendimiento.

Construcción más robusta: la mayoría de los módulos bifaciales utilizan una construcción vidrio-vidrio, en lugar de vidrio-polímero, lo que mejora su resistencia mecánica y su comportamiento frente a la degradación a largo plazo.

Versatilidad de montaje: se adaptan tanto a estructuras fijas como a seguidores solares, y funcionan en tejados, suelo o aparcamientos solares.

Buen encaje con instalaciones de gran escala, donde hay margen para optimizar altura, distancia entre filas y orientación.

Inconvenientes

Rendimiento muy dependiente del entorno: sobre superficies oscuras o con poco margen para elevar la estructura, la ganancia adicional puede ser mínima.

Mayor peso y complejidad estructural, especialmente en los formatos de mayor potencia, lo que puede complicar el montaje en cubiertas con limitaciones de carga.

Necesitan un diseño específico —altura, distancia entre filas, ausencia de sombreado en la cara trasera— para desplegar todo su potencial, lo que exige un proyecto de ingeniería más cuidado que el de una instalación monofacial convencional.

Mantenimiento de instalaciones con paneles bifaciales

El mantenimiento de una instalación bifacial es, en líneas generales, muy similar al de una instalación convencional, con una salvedad: conviene vigilar también la suciedad y el estado de la superficie reflectante bajo o alrededor de los paneles, ya que de ella depende buena parte de la ganancia bifacial. Una cubierta industrial con membrana clara que se ensucia o se oscurece con el tiempo puede perder parte del albedo que hizo atractiva la instalación bifacial en primer lugar, por lo que la limpieza periódica de la cubierta —no solo de los propios paneles— forma parte del mantenimiento recomendado en este tipo de proyectos.

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    ¿Cuándo tiene sentido instalar paneles bifaciales en una nave industrial?

    En términos generales, la tecnología bifacial suele ser una buena opción cuando se cumplen varias de estas condiciones:

    • La cubierta o el terreno disponible tiene un albedo medio-alto (láminas claras, grava clara, hormigón).
    • Existe margen para elevar la estructura de montaje y separar las filas de módulos.
    • La superficie disponible es limitada respecto al consumo eléctrico del proceso productivo, por lo que maximizar la producción por metro cuadrado es una prioridad.
    • Se plantea combinar la instalación con seguidores solares o con un aparcamiento solar elevado.

    Si, por el contrario, la cubierta es oscura, no hay margen de altura o la superficie disponible es holgada respecto al consumo, un panel monofacial de última generación puede ofrecer un resultado técnico muy similar con un proyecto de instalación más sencillo. En Cambio Energético analizamos cada proyecto de forma individual —a través de nuestro servicio de consultoría e ingeniería fotovoltaica— para recomendar la tecnología que mejor se adapta a cada cubierta o terreno, sin sobredimensionar ni recomendar por defecto la opción más avanzada si no aporta un beneficio real.

    Cómo elegir el panel bifacial adecuado para tu proyecto

    Dentro de la categoría “bifacial” conviven módulos con tecnologías de célula muy distintas —PERC, TOPCon, HJT, célula partida…— y coeficientes de bifacialidad —el porcentaje de rendimiento de la cara trasera respecto a la frontal— que también varían de un fabricante a otro. En Cambio Energético trabajamos con fabricantes de referencia del sector, como Canadian Solar, que cuenta con series bifaciales consolidadas dentro de su catálogo, además de otras marcas de primer nivel. Puedes consultar nuestro catálogo completo de placas solares o solicitarnos una recomendación personalizada según las características de tu cubierta o tu terreno.

    Preguntas frecuentes sobre placas solares bifaciales

    Depende del entorno de instalación, pero como referencia técnica, los informes de IEA-PVPS sitúan la ganancia bifacial entre el 2% y el 10% en estructuras fijas, con picos de hasta el 15% en condiciones de albedo muy favorables, y hasta el 30-35% cuando se combinan con seguidores solares de un eje.

    En cubiertas industriales con membranas claras (PVC o TPO blanco), suelo elevado o combinadas con aparcamientos solares, suelen ofrecer una ganancia de producción relevante respecto a un panel monofacial equivalente. La rentabilidad concreta depende del proyecto, por lo que recomendamos un estudio técnico previo.

    No es obligatorio, pero para aprovechar todo su potencial conviene diseñar una estructura que eleve el panel, minimice el sombreado en la cara trasera y deje distancia suficiente entre filas.

    Sí, pero con una ganancia bifacial muy limitada, ya que el albedo de una superficie oscura es bajo. En ese escenario, un panel monofacial de alta eficiencia puede ser una opción más sencilla y con un resultado técnico similar.

    Sí, de hecho es la combinación que mejor rendimiento ofrece según los datos técnicos disponibles, ya que el seguidor optimiza el ángulo de ambas caras del panel a lo largo del día.

    Su construcción vidrio-vidrio, habitual en la mayoría de los módulos bifaciales del mercado, suele aportar una mayor resistencia mecánica frente a la construcción vidrio-polímero tradicional, aunque la vida útil final depende también de la calidad del fabricante y de las condiciones de instalación.

    Sí. Como instaladores especializados en autoconsumo industrial, analizamos cada cubierta o terreno para determinar si la tecnología bifacial aporta una ganancia real en tu proyecto, y trabajamos con fabricantes de referencia del sector.

    ¿Necesitas asesoramiento para tu nave industrial?

    Si estás valorando instalar placas solares en tu nave industrial o cubierta de gran superficie, en Cambio Energético contamos con más de 16 años de experiencia en autoconsumo fotovoltaico para empresas. Contacta con nuestro equipo técnico o llama al 927 500 162, y te ayudaremos a decidir si la tecnología bifacial es la opción adecuada para tu proyecto.

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