LA NORMATIVA DE AUTOCONSUMO ESPAÑOLA FRENTE A OTROS PAÍSES EUROPEOS

Normativa europea autoconsumo fotovoltaico

Autoconsumo compartido, balance neto, eliminación de tasas… Los cambios que ha traído consigo la nueva normativa del autoconsumo en nuestro país (Real decreto 244/2019) han sido recibidos con poco menos que auténtico júbilo en el sector pero… ¿Somos unos pioneros o es que ya iba siendo hora? ¿Vamos por delante de otros países de nuestro entorno en renovables o somos unos recién llegados? En este post os hablamos del escenario de las renovables y el autoconsumo en varios países europeos para que pongamos nuestra nueva normativa y sus medidas de choque en el contexto de lo que viene haciéndose ya en otros lugares.

La normativa de autoconsumo española frente a otros países europeos

En nuestro país, la renovación legislativa que ha supuesto el Real Decreto 244/2019 es la culminación de un deseo por largo tiempo ansiado. El decreto llega, no obstante, en un momento en el que otros países europeos están también en plena remodelación de sus normativas sobre energías renovables. Basta echar un ojo a las más recientes iniciativas de nuestros vecinos para darse cuenta de que Europa entera vive tiempos de cambio y, sobre todo, tiempos de plantear grandes metas para el futuro de la energía. Veamos, para empezar, el lugar que ocupan las renovables y la fotovoltaica en particular en el modelo energético de algunos países de nuestro entorno: Alemania, Francia, Portugal e Italia.

Autoconsumo fotovoltaico en Alemania

Desde la aprobación de su Ley de Energías Renovables (Erneuerbare Energien Gesetz o EEG) hace casi 20 años, Alemania ha llegado a convertirse en uno de los líderes globales de producción de energía limpia. En el ámbito de la energía solar, el país germano sigue a la vanguardia de la investigación, registra hoy una de las producciones de energía fotovoltaica más altas del planeta y, lo que es mejor, cuenta con un mercado interno que no deja de crecer. El único “pero” que ponerle a su desarrollo tiene que ver con su industria fotovoltaica, brillante hace unos años pero literalmente inexistente hoy a consecuencia de la pujante competencia de equipos baratos de fabricación asiática. En cualquier caso, no es en absoluto un mal currículum para un país que está muy lejos de ser el que más horas de sol disfruta al año.

La producción de electricidad de los miles de sistemas de placas solares instalados en los últimos años ha contribuido, junto a otras energías como la eólica o la geotérmica a aupar a las renovables a la categoría de pilar principal del sistema energético alemán. De hecho, de acuerdo a algunas fuentes, desde el verano pasado la energía renovable ya supera a la ahora principal fuente de energía de los alemanes: el carbón. Más del 39% del consumo neto del país procedió de sistemas renovables –con un 7% de ese porcentaje proveniente de sistemas fotovoltaicos. A pesar de este sorpasso, los objetivos del país son seguir avanzando y doblar esta cifra para 2030.

La Ley de Energías Renovables introducida en 2000 ha sido hasta hoy la principal herramienta legal para el desarrollo del autoconsumo solar en Alemania. Ya desde sus comienzos, la ley garantizaba a los productores una retribución a precio fijo (feed-in tariff en inglés) por el vertido de su energía en la red general durante un periodo de 20 años, así como un sistema de subasta para los grandes productores, lo que ha sido clave en el crecimiento del sector. La situación está empezando a cambiar, sin embargo. Siguiendo la tendencia de las últimas actualizaciones introducidas en la EEG, las más recientes modificaciones de la normativa introducidas a primeros de 2019 han dejado claro que el gobierno federal alemán considera que el mercado se encuentra sobre-subvencionado y, en consecuencia, se han introducido medidas como la reducción de la cuantía de la retribución durante algunos meses al año para sistemas de 40-750kW, planteando, eso sí, una mayor oferta de licitación de renovables por un total de 4GW para los próximos 2 años.

Se espera que Alemania sea uno de los mercados con mayor crecimiento en sistemas solares de almacenamiento con baterías, uno de los verdaderos retos tecnológicos del modelo energético sostenible y una de las principales apuestas de futuro del gobierno alemán.

Autoconsumo fotovoltaico en Francia

Francia ha dependido tradicionalmente de la energía nuclear para su consumo, con casi tres cuartas partes de su electricidad proveniente de centrales diseminadas por todo el país. El cierre de más de una docena de estas centrales nucleares previsto para 2035 está acelerando, sin embargo, la carrera por llenar el hueco dejado por la energía nuclear y es aquí donde las renovables buscan su sitio. A su favor tienen el boom que llevan viviendo ya desde hace varios años como consecuencia de incentivos del gobierno central: beneficios fiscales, préstamos sin interés para inversión en renovables, subsidios, así como una política de retribución de vertidos a la red.

Aunque el papel de las administraciones locales y regionales en la distribución de energías renovables para calefacción y climatización es fundamental, en Francia el uso de la red para la transmisión de electricidad proveniente de fuentes renovables está regida por una única legislación eléctrica general, sin que existan regulación expresa para las renovables.

Recientemente, y para estimular unas cifras de autoconsumo que se estimaban aún insuficientes, el gobierno francés presentó en 2015 la Ley de Transición Energética para el Crecimiento Verde (992/2015 relative a la Transition énergétique pour la croissance verte) que, entre otras medidas, introducía planes de mejora de la eficiencia energética de edificios o la simplificación de procedimientos, en un claro gesto de apoyo al autoconsumo. Como ocurre en España, la ley actual establece dos posibilidades de autoconsumo, sin excedentes y con excedentes, con la diferencia de que la compra de excedentes vertidos a la red está garantizada por 20 años, a un precio superior al del mercado y sin que existe obligatoriedad de vender los excedentes a la red nacional (EDF y compañías locales de distribución). Para las grandes superficies, la opción seguirá siendo un sistema de subasta.

El gobierno francés se ha comprometido en incrementar su presupuesto para renovables en unos 71.000 millones de euros hasta 2028, con el objetivo de triplicar la producción de energía eólica y quintuplicar la de energía fotovoltaica para esa fecha.

Autoconsumo solar en Portugal

La situación de las renovables en nuestro país vecino ha sido volátil en los últimos años. Lo que parecía un escenario de desarrollo estable en el que existían mecanismos incentivos de renovables –retribución por vertidos, beneficios fiscales, subsidios a la inversión en renovables- se vino abajo durante la peor parte de la crisis económica en Portugal (entre los años 2010 y 2014) y el consiguiente rescate de su economía. Esto ha motivado que desde la crisis y hasta hace menos de un año, nuestros vecinos lusos carezcan de planes de apoyo significativos para promocionar la generación de energías renovables con la excepción de algunos orientados a tecnologías experimentales y a planes de co-generación. En cuanto a incentivos, éstos se han relacionado fundamentalmente con la expansión de la escasa red de transmisión existente, con el objetivo de que el país ganara en capacidad de desarrollo para nuevos proyectos de energía fotovoltaica.

En este último mes, sin embargo, parece que el momento de esos nuevos proyectos ha llegado. El nuevo plan de energía del gobierno portugués “Roteiro para a Neutralidade Carbónica 2050”, establece objetivos muy ambiciosos, entre ellos, el de cubrir en 2030 el 80% de la demanda de electricidad del país con energías limpias y el de electrificar el 65% de la economía lusa para 2050. Esta transformación vendría a reducir drásticamente la actual dependencia del país de la energía importada, que se sitúa en torno al 75%. Persiste aún, no obstante, la preocupación porque Portugal cuente con una red de transmisión que haga viables los futuros proyectos de electricidad renovable, en especial en la zona sur del país (Bajo Alentejo y Algarve). No en vano, este objetivo aún se lleva buena parte de los esfuerzos de la administración lusa a través de su entidad reguladora de servicios energéticos (ERSE), que ha renovado recientemente su plan de expansión de redes.

En Portugal, el autoconsumo fotovoltaico está regido por el Decreto ley 153/2014 y las ordenanzas 14/2015 y 15/2015. Hasta ese año, la energía producida por los sistemas fotovoltaicos no podían utilizarse para autoconsumo, sino que la energía tenía que ser vertida –y por tanto vendida- a la red obligatoriamente. Con la modificación que introdujeron estas normativas se abrió la puerta al autoconsumo y a que el mercado pudiera comenzar a ofrecer kits fotovoltaicos para residencias y empresas. Algunas asociaciones industriales críticas con la legislación vigente portuguesa se han posicionado en contra del modelo introducido por esta normativa, argumentando que prioriza al modelo de consumo sin excedentes frente a los posibles beneficios obtenidos por la venta de surpluses de energía.

De forma similar a cómo ocurre en nuestro país, la normativa portuguesa prevé una simple comunicación previa a la Dirección General de Energia y Geología –que puede realizarse telemáticamente- para las llamadas unidades de producción para autoconsumo (UPAC) de hasta 1500W. Las instalaciones más grandes sí necesitan un procedimiento de registro legal.

Autoconsumo fotovoltaico Italia

El desarrollo de las renovables –y en particular de la energía fotovoltaica– en Italia se gestó al calor del gran desarrollo de las renovables en Europa tras la entrada en vigor del Protocolo de Kyoto (2005). Tanto es así que para 2013 el país transalpino ya había vetado en referendum el desarrollo de nuevas centrales nucleares y, merced a un plan nacional de incentivos -y a una factura de la luz tradicionalmente muy alta- era ya uno de los mercados más importantes del mundo en renovables junto con Alemania. Sólo en fotovoltaica, el país representaba en ese año más del 20% de la potencia instalada en Europa.

Si bien el programa de incentivos hubo de llegar a su fin en 2013, el mercado ha permanecido con buena salud. Una de las razones, además del ya mencionado alto precio de la luz, son incentivos como el “scambio sul posto” (balance neto o net-metering en inglés) o los certificados de eficiencia energética, que han permanecido en vigor.

A principio de este año, el gobierno italiano ha presentado un plan integrado el clima y la energía (“Piano nazionale Integrato per l’Energia e il Clima 2030”) que prevé que la electricidad de origen fotovoltaico suponga más de la mitad de la energía renovable del país para finales de la década próxima. Para ello, el gobierno transalpino prevé un evidente esfuerzo inversor en un país que, siendo montañoso, tiene en la hidroeléctrica su principal fuente de energía renovable. Según algunos expertos, el reto no será tanto una cuestión de incentivos, que ya existen, sino la adaptación de las regulaciones y la claridad en los procesos de autorización.

Las políticas del gobierno italiano están igualmente orientadas a acabar con el carbón entre 2025 y 2030 . Para ello, planea un número de subastas de energía renovable que, con ánimo de compensar por las pérdidas de prescindir del carbón, tendrán lugar a partir de este mismo año.

País (Fecha de actualización de datos) Principales fuentes de renovables (por orden de volumen) Incentivos legales a la utilización de renovables (fotovoltaica)  
Alemania (Mayo 2018) · Eólica.   · Biomasa.   · Fotovoltaica.   · Otras energías renovables (ej. energía geotérmica). · Acceso prioritario de las energías renovables a la red.   · Retribución por vertidos a la red para plantas existentes e instalaciones más pequeñas de creciente creación (hasta 100kW).   · Mecanismo de licitaciones para grandes superficies de energía eólica, grandes plantas de energía fotovoltaica y ciertas centrales de biomasa.   · Desde 2019, se reducen las cuantías de retribución de vertido entre Febrero y Mayo de cada año.  
Francia (Agosto 2018) · Hidroeléctrica.   · Eólica.   · Fotovoltaica.   · Biomasa.   · Obligación de compra durante 20 años(contrato EDF OA).   · Retribución de vertido (hasta 100kW)   · Sistema de licitaciones.   · Créditos fiscales (crédit d’Impôts).   · IVA reducido.   · Eco-préstamos sin intereses.   · Exención del impuesto sobre bienes inmuebles.  
Portugal (Octubre 2018) · Hidroeléctrica.   · Eólica.   · Otras fuentes: fotovoltaica, (que se espera crezca exponencialmente en los próximos años), biomasa, residuos. En las Azores, energía geotérmica. · Tras el fin del programa “Aviso 25 – Eficiência Energética nos Edifícios” finalizado en Noviembre pasado, no existen en la actualidad mecanismos de apoyo a la generación de renovables con la excepción de tecnología experimental y programas de cogeneración.   · Incentivos aplicados a programas de expansión de la red de transmisión eléctrica.  
Italia (Junio 2018) · Hidroeléctrica.   · Fotovoltaica.   · Bioenergía.   · Eólica.   · Geotérmica.   · Acceso prioritario de las energías renovables a la red.   · Sistema de retribución por vertido al Gestor de Servicios Energéticos nacional (GSE) o a terceros.   · GRIN (mecanismo de retribución premium)   · Certificados de eficiencia energética   · Régimen simplificado de compra-venta de energía para plantas de hasta 10MW   · Balance neto (scambio sul posto)   · IVA reducido  
España (Abril 2019) · Hidráulica.   · Eólica.   · Fotovoltaica.   · Solar por concentración (CSP).   · Residuos.   · Eliminación de tasas al autoconsumo.   · Supresión del límite de potencia contratada.   · Autoconsumo compartido · Beneficios fiscales (IBI, ICIO).   · Sistema de retribución/compensación de vertido (balance neto)   · Posibilidad de producción por terceros.

De todo lo explicado más arriba puede deducirse que España no es un país pionero en la promoción de renovables y autoconsumo energético aunque la nueva normativa del autoconsumo sí ha posicionado a nuestro país más cerca de sus socios europeos, al menos en lo relativo a autoconsumo. En su evolución futura merece la pena tener en cuenta un dato que ilustra bien el potencial fotovoltaico de nuestro país:  producir un megavatio de energía fotovoltaica en España es mucho más barato que en otros países vecinos (30 euros frenta a los 40 de Francio o Alemania y los 60 de Reino Unido). Este factor, unido a la abundancia de sol de la que goza nuestro país describe un potencial que debería ser razón de más para encaminarnos hacia un modelo energético basado en la energía solar y otras renovables, un sistema que nos librase de los 40.000 millones de euros en petróleo y gas exterior que importamos cada año. Los beneficios en términos de medioambiente, empleo y déficit exterior serían cuantiosos.

A medida que el mercado de la energía fotovoltaica siga introduciendo novedades en nuestro país, aumentarán las razones para que los consumidores nos planteemos con seriedad la transición a la energía solar fotovoltaica. Si estás pensando en dar el paso y necesitas ayuda, contacta con Cambio Energético y te asesoraremos sin compromiso sobre los beneficios de este modelo energético y sobre cómo hacer la transición al mismo de forma sencilla y sin gastar un solo euro más de lo necesario.

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